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Sus paisajes, sus colores, la brisa de las montañas y un cielo transparente, hacen de la Ruta del Vino salteña el lugar elegido para disfrutar de históricos poblados, viñedos, bodegas y vinos de altura. Su principal centro productivo se sitúa en Cafayate. Allí madura la cepa del torrontés, un vino blanco que se distingue por su intenso aroma y sabor frutados y junto al malbec son los cepajes insignia de la Argentina. Las bodegas de la zona ofrecen hotelería, gastronomía, degustaciones y diferentes actividades.
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Detrás de las sorprendentes formaciones rocosas de sus quebradas y cerros multicolores, se levantan pueblos cuyas casas de adobe y paja transportan al viajero a tiempos remotos. Además es la zona vitivinícola por excelencia de Salta (Cafayate, Cachi, Molinos, San Carlos, Angastaco). Más al sur, ya en la provincia de Tucumán, encontramos la incomparable ciudad de Tafí del Valle. El Circuito de los Valles Calchaquíes es el recorrido ideal por excelencia, ya que aquí naturaleza e historia se combinan de una manera única para el deleite de todos.

En la inmensidad de este altiplano, ubicado a más de 4.000 metros, se encuentran picos con nieves eternas, negros volcanes, extensos mares de sal, lagunas repletas de flamencos y vicuñas que se mimetizan en el paisaje desértico, imposible de abarcar con la mirada.
Reconocido a nivel internacional, aquí podemos disfrutar del tren más asombroso del mundo, el que llega a las nubes, ascendiendo a 4.200 metros de altura en un recorrido de 434 km (ida y vuelta). Es uno de los tres ferrocarriles más altos del mundo, que atraviesa vertiginosas montañas de la Cordillera de los Andes entre paisajes espectaculares.
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Constituye un itinerario cultural de 10.000 años. Por sus senderos caminaron aborígenes de distintas etnias, y que aún hoy conservan creencias religiosas, ritos, fiestas, arte, música y técnicas agrícolas que son un patrimonio viviente (declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco).
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Entre 10 a 25 kilómetros por rutas pavimentadas, en solo 10 minutos puede dejar atrás la ciudad de salta y su movimiento para acceder a la naturaleza, la calma, las actividades rurales o estancias que ofrecen servicios de calidad (Villa San Lorenzo, La Caldera, Campo Quijano y Vaqueros). Además, con rumbo sureste, se inicia un circuito de gran significación histórica, con lugares como Finca La Cruz, Fuerte de Cobos y Posta de Yatasto, escenarios de la lucha por la independencia nacional, que tuvo lugar en el Norte entre 1810 y 1821.
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El centro histórico de Salta es único en Argentina. Tanto en su trama urbana como en sus relaciones espaciales y funcionales, en las del espacio público y privado, en la proporción entre el espacio construido y el espacio libre (patios). En síntesis, en su calidad de vida.
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